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CONCURSO DE CARTAS CONTRA EL MALTRATO

 

Un año más, nuestro alumnado de 1º y 2º de ESO ha participado en el Concurso Cartas contra el Maltrato, organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Lopera, en colaboración con nuestro instituto, como uno de los actos previstos para el día contra la Violencia de Género (25 de noviembre).

 El ganador de este año ha sido José Francisco Rabasco López, de 1º A. El pasado miércoles, tuvo lugar la entrega del premio y lectura de la carta ganadora (a cargo de su hermana, nuestra alumna María Rabasco) en la Casa de la Tercia.

 Desde aquí felicitamos a José Francisco y reproducimos su carta:

 

Alcolea, 20 de noviembre de 2015

 

A todos los maltratadores:

Hola, soy Juan, un hombre de cuarenta años al que encarcelaron hace catorce años por violar y asesinar a varias mujeres, y os voy a contar mi historia:

En 1980, cuando sólo tenía cinco años, veía a mi padre maltratar a mi madre, cuando se emborrachaba, o porque había tenido un mal día. Yo los observaba a través de la cerradura de la puerta de mi habitación. Al principio pensaba que lo que hacía mi padre estaba mal, pero con el tiempo me fui acostumbrando y llegué a creer que mi madre habría hecho algo malo, cuando la maltrataba tan a menudo.

En una de esas, mi madre murió, pero a mi padre no lo metieron en la cárcel, porque les hicimos creer a todos, que se cayó por las escaleras. Yo me creía muy importante, por haber burlado a la policía entre los dos. Al poco tiempo, mi padre también falleció, a causa de una sobredosis de heroína, así que me tuve que criar solo.

Yo siempre tuve a mi padre como modelo a seguir, y ya con ocho años empecé a pegarles a mis compañeros, por cosas como que no me querían prestar un lápiz o porque sacaba menos nota que ellos en los exámenes. En esas ocasiones me sentía poderoso, porque podía dominarlos. (Seguro que a vosotros también os ha pasado lo mismo).

Dos años más tarde, ya pegaba palizas a los otros chicos del cole simplemente porque me aburría, y cuando venía el profesor, para llevarme al despacho del Director, lo intentaba con él, pero no podía porque era mucho más fuerte que yo. En esos momentos me ponía rabioso, porque alguien me superaba. (Seguro que os suena también).

Siendo un adolescente de quince años, también daba palizas a los más débiles que yo, pero cuando venía el profesor a intentar separarnos, yo ya podía con él y sólo entre cuatro profesores podían pararme. Entones yo creía que era el amo del mundo.

Ya con la mayoría de edad, después de haber pasado por varios correccionales, de haber cumplido sólo dos años de prisión por haber matado a un chico estando ebrio, empecé a trabajar en un gimnasio y a salir con una guapa chica. Intenté cambiar, y por un tiempo funcionó, pero tras abandonarme por otro más fuerte que yo, todo volvió a ser como antes, y lleno de ira la busqué, la violé y finalmente acabé con su vida, librándome de la cárcel como hizo mi padre.

Así fue pasando el tiempo, creyendo que era Dios, porque tenía el poder sobre la vida y la muerte, cada vez con una diferente, hasta que un día, la policía me descubrió, me detuvo y después del juicio me echaron cuarenta años por violaciones y asesinatos múltiples.

Hoy, a veinte de noviembre de dos mil quince, me arrepiento de todo lo que hice, porque he comprendido varias cosas:

-           Mi madre era una santa, por aguantar las palizas de mi padre y no denunciarlo.

-           Mi padre era el demonio en persona, por maltratar a mi madre sin motivo alguno.

-           Mis compañeros, profesores y el resto de chicos, no se merecían el trato que les daba.

-           Mi novia y las demás chicas, tampoco se merecieron el final que tuvieron.

 

-           HE MALGASTADO MI VIDA CREYENDO SER DIOS, CUANDO NO ERA MAS QUE UN ASESINO MALTRATADOR, QUE HA ACABADO CON LA VIDA DE MUCHAS PERSONAS INOCENTES.

 

Me faltan las palabras para pedir perdón por todo el daño que hice, por donde quiera que pasé. Sólo quiero que sepáis que he aprovechado mi estancia en la cárcel para sacarme la carrera de Abogado, y tengo la intención, cuando salga libre, de dedicarme a defender y ayudar a todas las personas maltratadas, por lo que espero que los maltratadores que leáis esta carta, reflexionéis sobre lo que estáis haciendo y dejéis de maltratar,

                        Juan